Señales de que estas lesionado al correr

Dolor al Correr Dolor al Correr

Muchos corredores no tienen en cuenta las señales (síntomas) que les dan su cuerpo y se niegan a aceptar que están lesionados. Un error común entre los corredores suele ser confundir una lesión con una molestia y seguir corriendo y entrenando duramente. No tratar una lesión a tiempo y continuar exigiendo nuestro cuerpo, suele hacernos entrar en un círculo de lesiones y frustación que muchas veces no tiene fin. Por ello, para evitar que cometas este error y arruines tu temporada deportiva agravando una lesión, queremos contarte cuáles son las Señales de que estas lesionado al correr y necesitas tomar un descanso (temporariamente).

 

Dolor a caminar

Caminar con dolor, es una señal muy clara de qué no estás bien y probablemente estés cerca o ya estés sufriendo una lesión. Los corredores que están lesionados y sienten dolor al caminar, suelen ser “engañados” al ver que cuando corren el dolor “desaparece” o se reduce.

 

Aunque al entrar en calor es normal que dejes de percibir o se reduzca el dolor, no te dejes engañar; si luego de terminar de correr las molestias y el dolor reaparecen o se agravan, será el momento de realizar algunos cambios y comenzar a pensar qué es lo mejor para ti.

 

Dolor al correr

En lesiones de gravedad, un gran indicador de qué necesitas cambiar tu forma de encarar los entrenamientos es el dolor al correr. Si al comenzar a correr, sientes dolor y luego de algunos minutos o kilómetros el dolor no cede o disminuye, es una señal bastante segura de una lesión.

 

En muchos casos, el dolor al caminar y correr se presentan juntos, pero en muchas lesiones, es normal poder caminar con normalidad y sufrir dolor al correr.  Aunque en ambas actividades utilizamos las piernas, los músculos, articulaciones, tendones, etc, son utilizados de diferentes maneras y tienen que soportar tensiones importantes al correr.

 

Zancada

A veces el dolor al correr es tan grande, que es normal ver corredores que en sus rostros y forma de correr realmente representan el dolor que están sufriendo en cada zancada. Inevitablemente, nuestro cerebro buscará la forma de lograr que sufras menos y probablemente sin darte cuenta, comiences a correr de manera diferente y/o desarticulada.  Si la intensidad del dolor al correr y/o caminar, te obliga a modificar tu zancada y/o la forma en la que corres, seguramente estés acercándote demasiado a agravar tu lesión y sufrir mayores consecuencias.

 

Aunque probablemente sea la señal más importante que nos da nuestro cuerpo, suele ser la menos observada. Para poder lograrlo, mirarnos al espejo (o en algún reflejo en la calle) o utilizar filmaciones o fotos son buenas opciones.  Este mecanismo del cuerpo humano demuestra que somos una “maquina” sorprenderte con una enorme habilidad de adaptarse. Si una parte de tu cuerpo no puede funcionar adecuadamente, probablemente otra parte de tu cuerpo intente compensar este mal funcionamiento trabajando extra.

 

Ante una lesión que te obliga a modificar tu zancada y/o técnica de carrera, es normal que alguna parte de tus piernas trabaje extra y terminen sobrecargándose. Si continúas corriendo y exigiéndote, y la sobrecarga continúa a lo largo del tiempo, es probable que además de no recuperarte de tu lesión, acabes generando una diferente en otra zona de tu cuerpo.

 

La solución

En algunos casos, estas señales pueden darse en forma conjunta; en otros casos sólo se presentan algunas de ellas. Por ello, siempre deberás tener la inteligencia suficiente para saber escuchar a tu cuerpo y decidir qué es lo mejor para ti.

 

Si detectas que tu cuerpo te está dando estas señales, te recomendamos que visites a tu médico a fin de diagnosticarte y decidir el mejor tratamiento para ti. La clave siempre será escuchar tu cuerpo y tratar a tiempo cualquier lesión que se produzca; sabemos que ningún corredor desea tener que dejar de correr, pero en algunos casos puede ser la única solución.

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