Cómo evitar el efecto rebote luego de perder peso

Perder peso Perder peso

Perder peso es, para la mayoría, una tarea difícil. Hay muchos medios para conseguirlo, principalmente basados en los hábitos alimenticios  y en la práctica regular de ejercicio.  Pero lo que muchas veces no se tiene en cuenta es que alcanzar el peso deseado es el primer paso de un proceso más extenso: conservar los resultados.  Para poder evitar el efecto rebote tras haber perdido peso, debemos conocer por qué se produce, de esta manera, es preciso entender cómo funciona nuestro cuerpo y que el efecto rebote es una consecuencia del organismo que intenta preservar la salud.

 

Nuestro cuerpo es una perfecta máquina diseñada para preservar la vida y la salud, así, tras un tiempo “a dieta” es decir, limitando el ingreso de energía para poder adelgazar, el organismo se coloca en un “modo ahorro”, con el objetivo de no gastar tantas calorías como antes y preservar las reservas energéticas para sobrevivir ante cualquier eventualidad.  Por eso, cuando logramos bajar de peso es necesario no descuidar la alimentación o el ejercicio, de lo contrario no sólo ganarás lo que perdiste, sino que incluso más. Es lo que llaman “el efecto rebote” o “efecto yo-yo”.

 

Existen personas que son más propensos a rebotar:

  • Los que han sufrido un aumento de peso rápido y sin causa aparente.
  • Quienes fueron niños gorditos antes de los 6 años.
  • Quienes siguen dietas disociadas o dietas que se basan en algún alimento determinado.
  • Quienes siguen dietas hipocalóricas muy estrictas (nunca se debe seguir una dieta que proponga menos de 1200 calorías al día, a menos que haya una causa médica muy justificada).
  • Personas con vidas sedentarias

 

¿Cómo evitar el rebote?

Debes hacer una dieta de mantenimiento, lo que significa comer de forma sana, equilibrado y balanceado mínimo cuatro días o cinco días por semana. Elegir la dieta adecuada es un factor fundamental. Una persona baja y sedentaria no debe hacer la misma dieta que una persona alta y activa. Hay que adaptar las cantidades y los horarios a cada caso particular procurando que se pierda peso comiendo el máximo posible.

 

Realizar ejercicio mientras se intenta adelgazar, con la finalidad de conservar la masa magra y muscular para que ésta nos ayude a quemar más calorías aun después de limitar nuestra dieta. Por supuesto, debemos conservar la actividad física después de haber perdido peso.

 

El efecto rebote es mucho más probable en personas que bajaron drásticamente de peso; por ello, procura que tu pérdida de peso sea gradual y no “mágica” como prometen muchas dietas populares. Todo debe ser como en una escalera.

 

Compaginar la vida social con la dieta: ¡Hay que vivir! Estés o no estés a dieta debes disfrutar de la familia, los amigos y las celebraciones sin sentimientos de culpabilidad pero con moderación. Por ejemplo, si sales a comer o cenar fuera posiblemente no podrás seguir la dieta “a raja tabla” ni controlar la cantidad de aceite que le ponen a las preparaciones. Si esto sucede no te agobies, no pasa nada, disfruta del momento pero no hagas el siguiente razonamiento “ya que me lo he saltado… me lo salto del todo y voy a beber alcohol, probar todos los platos de los demás, pedir un postre dulce, etc.” Estas actitudes desorientan al organismo y lo hacen más sensible a fluctuaciones de peso o efecto rebote de las dietas.

 

Llegar al peso ideal no es el final del camino. Por el contrario, es el comienzo de una nueva etapa, tal vez la más importante: mantenernos delgados y saludables. Para ello, tenemos que poner en práctica lo que deberíamos haber aprendido con el plan de alimentación y ejercicio físico que nos permitió adelgazar.

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